Reflexología Podal

La reflexología es una de las terapias más antiguas que se conocen. Hace 4000 años ya era utilizada en China e India y se han encontrado frescos Egipcios en los que ya estaba representada.

El propósito de la Reflexología es acercar el cuerpo a la salud, potenciando su poder autocurativo, de manera natural y poco invasiva, desde un enfoque global y no sólo para aliviar los síntomas.

Estimulando determinados puntos de los pies, la Reflexología podal nos permite trabajar sus zonas reflejas en el cuerpo. Desde un estado de profunda relajación, nos ayuda a mejorar la tensión, aliviar el estrés, y mejorar el funcionamiento nervioso y el aporte sanguíneo de diferentes áreas del cuerpo.

La reflexología trabaja de modo semejante a la acupuntura, gracias a canales de energía que recorren el cuerpo y que se encuentran conectados entre sí. Estas conexiones nos permiten vincular los puntos de los pies con diferentes zonas del cuerpo y buscar desequilibrios o bloqueos de esta energía, que procuraremos reestablecer.

También se ha comprovado la importancia del sistema nervioso y el sistema hormonal en el efecto beneficioso de la reflexología. Al estimular un punto determinado del cuerpo (en el pie hay más de 7000 terminaciones nerviosas), provocamos una reacción neurobioquímica. En ésta se ejerce un estímulo que es transportado a diferentes partes del cuerpo, a la vez que se favorece la liberación de numerosas substancias bioquímicas que pueden estar ligadas a la relajación, a la respuesta inmune o el control del dolor.

Ello nos puede ayudar a mejorar dolencias tan comunes como el estrés, el insomnio, la ansiedad, los dolores musculares, el estreñimiento, desarreglos hormonales (como el síndrome premenstrual), la sinusitis, y muchos más.

La Reflexología es una terapia adecuada para todas las edades y para un amplio abanico de afecciones, tanto crónicas como agudas. Después de utilizar la reflexología para una determinada dolencia, muchas personas deciden continuar tratándose con el objetivo de procurar mantener el cuerpo libre de tensión y evitar así diversas enfermedades donde el estrés es la principal causa. Cada sesión dura unos 50 minutos, siendo variable según el problema. La frecuencia de los tratamientos depende de cada caso.

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